jueves, 8 de septiembre de 2011

hasta aquí con Pablo Milanés

una vez Saramago declaro "hasta aquí llego" respecto a Cuba producto de la condena a muerte de una serie de hombre que raptaron una lancha y amenazaron de muerte a los tripulantes. años después el gigante escritor portugués reaccionó y se dio cuenta que no podía juzgar sin bases y poner en entredicho la obra de la revolución sin darse cuenta de las amenazas que esta sufría. criticó desde la sinceridad y desde la sinceridad rectificó.

no soy ni un grano de arena comparado con Saramago, pero espero algún día esa iluminación me llegue porque yo "hasta aquí llego" con Pablo Milanés, que no tuvo la entereza de percatarse que al hacerle reverencias al enemigo no estaba ejerciendo el derecho revolucionario a la crítica, estaba entregándose a la traición...ojalá me equivoque, no lo creo, pero ojalá.

de Pablo conocí su música y su tamaño desde bien temprano en mi vida, desde que se escuchaban aquellos cassettes en mi casa con la música de América Latina, la trova, los cantos que desde el arte y el sentimiento también nos convirtieron en revolucionarios... y conocí Cuba, desde su música primero, desde sus mitos después, desde adentro finalmente...el mito se derrumbó, finalmente la realidad se hizo presente...gracias a ello yo con Cuba y su revolución sigo pa´lante. en eso, Pablo me ayudó bastante, en los conciertos de fin de año, pero desde antes. Silvio y Pablo me enseñaron no solo el amor a esa revolución, sino a la deseada aquí en Nicaragua, me recuerdo de la canción para la unidad latinoamericana que ya milanés no canta más.

la crítica es revolucionaria, y esa se debe no solo respetar sino que promover. pero esa responsabilidad no debe servir de excusa para saltar con bombos y platillos a endulzar los oídos de quienes nada bueno quieren para su país, de quienes han planificado y llevado a cabo crímenes de lesa humanidad, de quienes lo abuchearon a él mismo, de quienes nada saben de Cuba porque se fueron cuando más se les necesitaba y ahora solo abren la boca para lanzar veneno, porque para eso les pagan.

hablar mal de Cuba en miami es un facilismo, es más una campaña publicitaria que un hecho de responsabilidad con las ideas. es para vender entradas y no para ejercer la crítica. para que la crítica sea verdadera tiene que ser de tres vías: hacia aquello con lo que no se está de acuerdo, hacia el contrario y hacia uno mismo. Pablo solo se quedó al principio, eso es más una queja que un acto de reflexión serio.

hace mucho que perdí la idea inocente del arte por el arte, por eso es que se me hace muy difícil separar al pablo de los cassettes que me hicieron crecer del que ahora se llena la boca despotricando en univisión y de amiguito del terrorista de carlos alberto montaner...por eso ya no más...hasta aquí llego yo.

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