
he estado pensando en la vida de Jesucristo. sí, en serio. me di cuenta que la base "moral" de una religión basada en este personaje es ese sentido de "autocompasión" que lo rodea. hagamos un poco de memoria analítica: alguien que camina cabizbajo y de manera dolorosa hacia su aceptada muerte, sin oposición ninguna, cuyas últimas palabras fueron una lacrimógena queja al abandono del "Todopoderoso" que es su padre; una vida repleta de sufrimientos, un calvario eterno. todos esos elementos forman la base del "pobre yo" que aun nos venden como el mayor virtuosismo, como lo "divino".
de ahí que la humanidad leída desde la familia y las instituciones estructuradas para forjar el "ser social" virtuoso, descanse en "valores" como el sacrificio, el amor sin esperar nada... carga la cruz cárgala.
no se puede superar el cómodo estado del "pobre yo" del que les hablaba. esa autocompasión nos justifica los inmobilismos, la vergüenza eterna, siempre presente, respecto a nuestros deseos. nos justifica el hecho de creernos un poco más cerca del cielo.
la autoflagelación entonces gana la forma de solidaridad, de desprendimiento, de grandeza. ese es el "temor de Dios", la sensación siempre de ser seres minúsculos cuya única posibilidad de llegar a los pies del "Señor" es el autocastigo eterno. "somos pecadores desde la cuna hasta la tumba" y solo nuestra vida de "entrega" nos salvará.
finalmente, durante todo el lapso de vida que nos toca habitar, todo cuanto transitemos debe estar acompañado de ese "dolor salvador": el amor duele, da todo por los hijos, por la pareja, por los padres, ríndete ante el poder del "Omnipotente" sigue el ejemplo de los santos que, entre llagas dolorosas y el abandono de la sonrisa, de los placeres, de lo que en humanos los convierte, alcanzaron la gloria.
no me mal interpreten, creo en la solidaridad, es solo que la miseria humana se alimenta de las cabezas gachas, los estigmas inventados y la sanación del alma. así fue la inquisición, la conquista, la pederastia, así se forja el castigo en las escuelas, el abuso de los padres, el dinero de las iglesias, templos y similares, así morimos de SIDA, abandonamos niños, nos deprimimos, nos suicidamos, nos cercenamos el clítoris, nos tapamos el rostro y vemos en la Cruz el signo de la grandeza y la vida eterna.
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