ese hombre se ha despertado una vez más, en la misma cama de siempre, a la misma hora, mira a su costado, junto a él duerme la misma mujer extraña que lo ha acompañado durante los últimos veinte años. Está completamente desnuda, él completamente vestido, la mira aburrido, como intentando recordar la sensación que lo hace volver a ese mismo instante tantas veces en su vida, se le cruza un pensamiento por la cabeza -si no lo volviera a hacer- pero rápidamente lo abandona porque sabe que se le es imposible hacerlo. cierra por un instante los ojos -si tan solo me quedara dormido nuevamente- pero los abre inmediatamente, aun más aburrido que antes -me aburro cada segundo, es alguna especie de movimiento perpetuo hacia ninguna parte- se queda viendo a la mujer extraña que duerme a su lado -si tan solo me acordara de su nombre, de dónde la conocí, de cómo llegó hasta aquí, cuál es el sonido de su voz, o su sonrisa, o el modo en que camina- no hay forma, le es completamente ajena, le resulta molesta de tan insignificante que es para su vida. un leve movimiento de ella le basta para levantarse de la cama, acomodar sus ropas y salir de la casa sin voltear atrás, bastan unos minutos para que la insignificante mujer extraña que dormía a su lado dejara sus pensamientos, de hecho en su cabeza no habita más que un caldo confuso de ideas, sabe a donde se dirige, de hecho gran parte de sus pensamientos confusos pertenecen a su lucha por alejarse se su eterno punto de llegada.
arriba al trabajo, los mismo rostros, los mismos saludos, los mismos cansancios. un hombre clavo de perenne sonrisa de hiena se le acerca con paso torpe y acelerado, le dice algo que el no escucha -es una hiena, definitivamente, si tan solo se callara- el baja la cabeza, se dirige a su oficina, se sienta en su puesto, abre una carpeta, mira una foto, luego otra y otra, cierra la carpeta, mira al techo -1, 2, 3, 4, 5, 5, ...- se ha quedado dormido sobre la mesa. durante la próxima hora, en su cabeza paseará una ronda infinita de prostitutas, senos, carcajadas, hombres desnudos, su madre, su padre borracho, su retrete, la mujer extraña saltando lascivamente encima de todos sus compañeros de trabajo y el calvo de perenne sonrisa de hiena, acariciándole la vagina y lamiéndole los pies y luego nada, todo rojo, un cuchillo, su mano, el cuello de ella y la perenne sonrisa de hiena que no se borra. un golpe en la mesa -mierda, hora de huir- frente a él, el calvo extiende sus manos y cacarea sin cesar, él extiende la carpeta, el calvo la toma y se marcha.
las 4:00 pm. una mujer de piernas largas, labios carnosos y vestido ajustado e indecente, ingresa en la oficina, lo besa delicadamente en los labios, lo toma de las manos, se lo lleva al baño, se desviste, le abre el pantalón, toma el pene entre sus manos, entre sus senos, en su boca, entre sus piernas, gime, ríe, besa, babea, él cierra los ojos. de repente otra lluvia de imágenes mentales, la mujer extraña otra vez, yace tendida en la cama, sangrando profusamente, el calvo de sonrisa perenne, baila, el cuchillo, él vestido junto a ella en la cama, la sangre, luces, la noche anterior, la botella, el cuchillo, los gritos, la risa, el silencio -la maté- abre los ojos, la mujer de piernas largar y labios carnosos, cae al suelo con una mancha blancuzca y pegajosa en su vientre, el se viste rápidamente, sale del baño, abandona la oficina, se cruza en el camino con el calvo de perenne sonrisa de hiena, lo empuja, sale a la calle, corre hasta su apartamento,su cabeza da vueltas, todo el entorno da vueltas -la maté, la maté, la maté- frente a la puerta del apartamento se detiene, todo su cuerpo tiembla, abre lentamente la puerta, ingresa a paso muy lento, recorre el tramo que lo separa de su cuarto, abre la puerta.
-si tan solo me acordara de su nombre, de como ríe, de como camina, si tan solo me acordara lo que se siente coger con ella, pero no, me aburre pensarlo, me aburre verla, si pudiera... no, no puedo- ella está frente a él, sonriente y muy bien vestida, sostiene una caja adornada con papel de regalo de carritos y un lazo rojo -feliz 21 aniversario amor mío, te amo-
-si tan solo... ni de su nombre me acuerdo- gracias, yo también te amo- a la mañana siguiente, la misma mujer extraña, desnuda, dormida y él, aburrido, sin saber su nombre ni porqué sigue con lo mismo, aburrido y cansado. en algún lugar de su cabeza, la sangre y el cuchillo todavía pululan y hacen mucho ruido
arriba al trabajo, los mismo rostros, los mismos saludos, los mismos cansancios. un hombre clavo de perenne sonrisa de hiena se le acerca con paso torpe y acelerado, le dice algo que el no escucha -es una hiena, definitivamente, si tan solo se callara- el baja la cabeza, se dirige a su oficina, se sienta en su puesto, abre una carpeta, mira una foto, luego otra y otra, cierra la carpeta, mira al techo -1, 2, 3, 4, 5, 5, ...- se ha quedado dormido sobre la mesa. durante la próxima hora, en su cabeza paseará una ronda infinita de prostitutas, senos, carcajadas, hombres desnudos, su madre, su padre borracho, su retrete, la mujer extraña saltando lascivamente encima de todos sus compañeros de trabajo y el calvo de perenne sonrisa de hiena, acariciándole la vagina y lamiéndole los pies y luego nada, todo rojo, un cuchillo, su mano, el cuello de ella y la perenne sonrisa de hiena que no se borra. un golpe en la mesa -mierda, hora de huir- frente a él, el calvo extiende sus manos y cacarea sin cesar, él extiende la carpeta, el calvo la toma y se marcha.
las 4:00 pm. una mujer de piernas largas, labios carnosos y vestido ajustado e indecente, ingresa en la oficina, lo besa delicadamente en los labios, lo toma de las manos, se lo lleva al baño, se desviste, le abre el pantalón, toma el pene entre sus manos, entre sus senos, en su boca, entre sus piernas, gime, ríe, besa, babea, él cierra los ojos. de repente otra lluvia de imágenes mentales, la mujer extraña otra vez, yace tendida en la cama, sangrando profusamente, el calvo de sonrisa perenne, baila, el cuchillo, él vestido junto a ella en la cama, la sangre, luces, la noche anterior, la botella, el cuchillo, los gritos, la risa, el silencio -la maté- abre los ojos, la mujer de piernas largar y labios carnosos, cae al suelo con una mancha blancuzca y pegajosa en su vientre, el se viste rápidamente, sale del baño, abandona la oficina, se cruza en el camino con el calvo de perenne sonrisa de hiena, lo empuja, sale a la calle, corre hasta su apartamento,su cabeza da vueltas, todo el entorno da vueltas -la maté, la maté, la maté- frente a la puerta del apartamento se detiene, todo su cuerpo tiembla, abre lentamente la puerta, ingresa a paso muy lento, recorre el tramo que lo separa de su cuarto, abre la puerta.
-si tan solo me acordara de su nombre, de como ríe, de como camina, si tan solo me acordara lo que se siente coger con ella, pero no, me aburre pensarlo, me aburre verla, si pudiera... no, no puedo- ella está frente a él, sonriente y muy bien vestida, sostiene una caja adornada con papel de regalo de carritos y un lazo rojo -feliz 21 aniversario amor mío, te amo-
-si tan solo... ni de su nombre me acuerdo- gracias, yo también te amo- a la mañana siguiente, la misma mujer extraña, desnuda, dormida y él, aburrido, sin saber su nombre ni porqué sigue con lo mismo, aburrido y cansado. en algún lugar de su cabeza, la sangre y el cuchillo todavía pululan y hacen mucho ruido
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