martes, 27 de julio de 2010

dos cosas: o creemos en santos morbosos, o somos morbosos santos

en días recientes aterrizó en Nicaragua (alias mi paísito) las reliquias de un santo, Don Juan Bosco. bien bien no sé cual es su historia, lo que me sorprendió es que cuando vi las imágenes de las famosas reliquias, me sorprendió/asustó ver una urna de cristal con un cuerpo adentro que supongo era el santo, bueno, en realidad no se si era EL santo o una representación muy realista de él. en todo caso, se le hizo honores de estado, en estos momentos hace un recorrido por varias ciudades del país y hasta lo anuncian en tv, de hecho eso es lo que me hizo prestar atención a la noticia (raro no? yo frente a la tv). qué es lo que más me sorprende de esto? el expresionísmo con que maneja la iglesia católica sus representaciones, muy alemán, muy del dr. caligari o nosferatu. es el morbo en su máxima expresión, toda la sangre, el dolor en las expresiones de todos sus iconos, es como si la fe se moviera a través del terror, como si dios mostrara su magnificencia en nuestro desgarramiento. el hecho de ver la imagen del santo por las calles y en escuelas, celebrado por la comunidad religiosa despierta un no se qué muy similar a la crónica roja, la pornografía o el gore, de hecho, si me preguntan, creo que me siento menos sucio viendo cabezas cortadas o sexo explícito que siendo testigo de un hombre muerto hace no se cuantos años y que por eso de los rituales de manipulación mediática de la iglesia fue nombrado santo. la verdad me declaro ignorante en las artes del "sufrimiento que redime" que causa esa histeria masiva en la que se sustentan los rituales religiosos.

hablando de morbosos,nos vamos a Arizona, el templo del fascismo moderno. no voy a hablar de la ley 1070 que legaliza la cacería de brujas en contra de los migrantes, que justifica los vejamenes y la discriminación racial y que ya cuenta hasta con su campo de concentración. no, voy a referirme al efecto más despiadado de la aplicación de este tipo de medidas, la mayor de las morbosidades, aquellos que en busca de su supervivencia se venden al enemigo y son capaces de no verse reflejados en sus propios orígenes. en ya saben dónde escuché las declaraciones de una mujer llamada Rita Bonilla, de rasgos marcademente latinos, español perfecto y con acento mexicano, que salió en defensa de la ley. sus argumentos giraban en torno al discurso oficial, en contra de los indocumentados, el derecho de los estados unidos de protegerse, etc. etc. etc. ni siquiera me voy a molestar en preguntarme como es ella terminó viviendo del otro lado de la frontera, el caso es que ya empezaron a justificar el comportamiento fascista financiando a las voces débiles para que sean la carne de cañón en las violaciones que se cometan. es la manera típica de actuar yanky, siempre usaron tontos útiles, mediocres, es decir, la verdadera escoria que llega a ese país, para alentar su terrorismo de estado. la ley va a ser aprobada, los migrantes seguirán pagando los platos rotos de un país en descomposición, que les debe lo que llegaron a ser y ahora los culpa de su fracaso, la señora Bonilla recibirá sus dólares y podrá seguir disfrutando de la suela que lame para estar donde está. es la morbosa historia de todos los días en la cloaca imperial.

en todo caso, ni con los santos que nos obligan a sufrir para creernos más cerca del cielo, ni con la justicia del todopoderoso y sus acólitos comprados a muy mal precio, podemos imaginarnos como este mundo puede ir a alguna parte. toca buscar en otra parte. toca honrar la irreverencia y la incomodidad y de vez en cuando ser felices, aunque sea sacrilegio.

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