martes, 17 de agosto de 2010

honrar a tu padre y a tu madre

es deprimente pensar que el primer espacio de esclavitud al que nos somete este sistema, es precisamente el primer espacio que nos ve habitar el mundo. rebotamos durante nuestra vida con un círculo vicioso que nos amarra a algo llamado "la sangre", masticamos nuestras libertades suicidas bajo el ala de una cotidianidad que es perversa porque se "naturaliza".

todas las miserias de la humanidad nacen en los desayunos, en los "buenos días, como amaneció", en el beso a la mano del todopoderoso dador de vida, en la obediencia, el respeto, el terror, las reglas de la casa, el cuarto tuyo, la covivencia conyugal, el ser lo que no llegaron ellos a ser.

damos pasos de ahogados en una pretendida individualidad fundada en otra individualidad pasada que nos transmite sus derrotas, sus traumas, sus ismos. nos vemos arrastrados a guardar silencio ante la autoridad o hacer pataletas que serán resueltas sin respuestas la mañana siguiente o la siguiente, a lo largo del tiempo, hasta que nos toque ocupar el trono y repetir la fórmula.

en ese espacio se condensa toda la desgracia que nos permitirá ser alumnos aplicados, trabajadores útiles, amorosos esposos y esposas, amantes complacientes, padres rectos, borrachos fervientes, depresivos y depresivas, mujeres amas de casa, amantísimas esposas, dulces y sacrificadas madres, padres sostén de la familia, disciplinarios padres, buenos engullidores del desayuno que otro preparó, magníficos correctores de comportamiento. es una vorágine de mandos de control en donde el último eslabón será oprimido, vejado, moldeado y castrado hasta que tenga la capacidad de ser él el que oprima, veje, moldee y castre y permita así el tranquilo ciclo del sistema, sin que nadie escape ni a las verdades absolutas ni a la alienación necesaria par producir valor, regalarlo y no reclamar nuestra propiedad sobre el fruto de nuestra vida.

desde el que muere de hambre, hasta el que gobierna el planeta acceden sin quejas a ser la "célula básica de la sociedad" con toda la podredumbre que eso significa. "hay que ser más" "hay que mantener los logros alcanzados" "hay que superar al otro" "hay hay hay..." y así, burguesamente cada quien se queda en su estrato, en su propio mito particular y repetido a través de generaciones.

el colmo: ellas, maltratadas, engañadas, reducidas a míseros instrumentos de reproducción de la especie, ellas acusan su necesidad de amor, de protección, de unidad familiar, de sacrificio por el otro, perdonan y perdonan y perdonan ad infinitum, bienaventuradas porque de ellas será el reino de los cielos, la mierda es solo terrena y ya ni se quejan. ellos, robots culturales de repetición sin el más mínimo atisbo de imaginación, "yo macho" "yo cabeza" "yo tv." "yo sexo" "yo educo" "yo pienso" "yo muerdo desgarro reprimo y destruyo" y luego les llega la hora de bajar la cabeza ante el jefe o la amante o el fútbol, en silencio, esperando ansiosos el momento de ser "la cabeza del hogar" , con sus rostros graves, las poses grandilocuentes, la verdad absoluta, el "macho alfa", ellos al pie del trono y todos a su derecha, a sus pie, en su culo. los otros, pobres, todavía no entienden ni porque están aquí, son el resultado histórico de un recorrido generacional de vergüenzas y aplastamientos, designados al papel de obedientes servidores de los mayores, que son extraños aunque los hayan visto toda su vida, relegados al plano del "en formación", de "no es tu casa" "no es tu cuarto" "no es tu vida ni tu dinero ni tu aire", sin voz ni voto, obligados al eterno agradecimiento de no sé qué cosa, el y ella se arrastran mutuamente, con conciencia relativa, en autoflagelación "por el bienestar" de cuanta cosa les hayan dicho sus anteriores amos, la iglesia, el estado, sus amigos, etc., pero a los otros solo les queda esperar su turno en la cola para alcanzar esa necesidad de autocastigo, mientras tanto el castigo se los infringe el otro, sin que se pueda reclamar algo, es otra de esas naturalidades del sistema.

y el amor en todo esto? por ahí, existe es claro, es solo que se ve invisibilizado ante la urgencia de cumplir con los deberes divinos de esta inquisición eterna llamada cotidianidad.

esos otros esperen hasta los 21 y esperen sentados su momento al tope de la cadena alimenticia de la sociedad, el y ella a disfrutar de esa posición mientras dura, del dolor mutuamente causado, del patriarcado, el machismo, la enajenación y las perversiones que tanto ha tardado la sociedad en ir construyendo y ustedes aceptan con tanto encono. perdónense las mutuas destrucciones y vea la miseria como lo que han hecho de ella: una sucesión lineal de culpas y días con sus noches.
Amaos los unos a los otros...

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