mi demonio interno, construido de la belleza más perversa
de ese doloroso rumor de siglos, con sus puertas y sus ritos
con esa poesía abierta de piernas por donde transitan, calurosas, mis ansias de no ser.
mi demonio interno, a veces gregorio, a veces K, a veces simplemente yo
que nunca se cansa y solo duerme durante esos inviernos de tanto olvido, al final de la mañana.
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