miércoles, 15 de diciembre de 2010

verde y rojo


bienvenidos sean todos a la histeria colectiva. hemos entrado en el mes en que todo se colorea, las calles se llenan, las personas actúan de formas muy extrañas, las luces marean a cualquiera, se gasta más en comida que todo el año en su conjunto, de hecho, se gasta más en general. la TV nos bombardea con la combinación perfecta de dios y los regalos que debemos dar. se nos prohibe aburrirnos, dejar de ser cariñosos, negarnos a las añoranzas, es completamente inaceptable no emocionarse ante la posibilidad de poner el niño en el nacimiento, comerse las uvas, abrir los regalos y ver como se nos escapa un año más. los que han perdido a alguien lo lloran más que de costumbre. es obligatorio desvelarse, dar abrazos, rememorar el paso del tiempo.


es tanta la histeria que este es el mes que mide la salud completa de la economía en el año, todos se apresuran a definir el futuro a partir de lo que hagamos en las tiendas, mercados, pulgueros y demás templos del consumo. es tanta la histeria que todos transitan por las calles como salidos de una película de George Romero. es más, cobra mucho sentido adquirir, consumir, beberse o comerse las cosas más normalmente estúpidas. han notado la cara de decepción de las personas cuando el regalo es lo más cercano a útil, en cambio, han visto lo realizados que se sienten si lo recibido no sirve para nada.


no me mal interpreten, lo más seguro es que yo me una a la lógica social que nace con diciembre y muere con enero, al final, hasta eso es una transmisión cultural producto de la interacción social. por eso es una histeria colectiva, como la religión, la lotería y justin bieber, ninguna sirve para nada, son hasta dañinas y sin embargo las consumimos cual drogas, casi tanto como las veces que vamos al baño.


feliz navidad, feliz año nuevo... que aburrido me siento hoy


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