viernes, 18 de junio de 2010

el optimista es un tonto

A Saramago


Que mundo tan insignificante el que nos tocó vivir,
comienza y termina en apenas una palabra,
le basta un suspiro para fallecer.

y sin embargo hay momentos en que roza la infinitud,
como cuando el ser humano se siente grande
y camina, metáfora arriba, presintiendo lo perfecto,
como cuando se percata que en las pequeñeces habita su mortalidad.

un día se nos vino la ceguera perversa
y nos hicimos de pasiones, de mierda, de vida,
de pasiones fue cada instante milagroso de aquel hombre que caminó sobre las aguas,
que sangró en la cruz viendo al cielo llorar los ojos cerrados del Todopoderoso
"Hombres perdónenlo porque no sabe lo que hace"
y vimos a la muerte, por pereza, no dejarnos morir
y otra vez el hombre alcanzó la miseria de sus deseos más morbosos
y se odió por su omnipotencia.

sin embargo amamos los sueños
y construimos algo
y sabemos de Bien
y en determinados momentos, chiquitos y eternos, nos vamos a vivir a Lanzarote
con nuestra Pilar dulce y sincera
y somos comunistas vicerales
y no nos da miedo la sonrisa sincera,
la palabra-relámpago,
el pesimismo alias realidad,
por un instante nos llamamos José,
por un instante, en algún lugar, hallamos la inocencia.

el 18 de junio de algún 2010 retornamos a nuestra normalidad,
ya no seguiremos construyendo templos o escribiendo historias absurdas de cercos
o sobreviviendo cavernas
ya no habrán elefantes o algún Ricardo Reis en su último año.

hoy alguien murió,
de nombre y apellido Humanidad,
hecho a nuestra imagen y semejanza,
o tal vez un poco mejor,
por ser como todos,
por haber muerto hoy pero haberse quedado
en esa larga prosa que nunca acaba y no se detiene
y continúa eterna y etérea hasta cualquier final
que alguna vez pueda acontecer pero no en su vida
porque no
porque ya la escribió.

es verdad que el mundo es tan insignificante
que comienza y termina en apenas una palabra
la tuya José
solo la tuya

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