ni siquiera quiero perder mi tiempo describiendo o analizando al nuevo presidente de Colombia, que de nuevo podríamos decir respecto de Santos, que no lo definiera por sí solo el haber sido ministro de defensa del fascista de Uribe.
Ganó pues las elecciones, a quienes votaron por él habría que preguntarles que pasó por sus cabezas. El pánico es muy efectivo, una historia completa de violencia ponen a la cabeza del Estado a quien logra manipular mejor la desesperación, a quien miente mejor, a quien logra cambiar esperanza por terror, de manera tan efectiva que la gente le cree. eso implicó el gobierno de Uribe, eso implica Santos.
No era mejor Antanas, era lo mismo, más hablador pero igual de rastrero, de sádico, de corrupto.
¿qué tiene que decir la izquierda? no lo sé, no los he oído, al menos no en un análisis claro, que supere taras e ísmos, sobre todo en un país que no se puede asumir con ligerezas ni recetas tradicionales.
¿qué tiene que decir la izquierda? no lo sé, no los he oído, al menos no en un análisis claro, que supere taras e ísmos, sobre todo en un país que no se puede asumir con ligerezas ni recetas tradicionales.
¿qué tiene que decir la guerrilla? ellos son igual de culpables, se les perdió el foco, se olvidaron que la guerra no es un fin, es apenas un medio, es política en otro nivel, pero hay algo más grande: la paz. La lucha es por un sistema distinto, a la violencia del Estado se le responde con violencia popular, pero al lado del pueblo, si eso no pasa, entonces nos convertimos en los mejores promotores de la continuidad, de la confusión y del miedo. El pueblo debe estar seguro, debe querer luchar, no debe temer o huir o rezar.
la lucha continúa, Santos no es peor a Uribe, esa es la única seguridad, el enemigo tiene el mismo rostro, no hay que asustarse, hay que madurar las formas de lucha
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