en algún momento José Saramago dijo algo así como que ser pesimista es ser realista, que en este mundo no se puede ser optimista, que el que es optimista es idiota o rico.
estaba pensando que nunca le había hecho caso realmente al escritor portugués, tal vez ahí estaba mi error. un derrame que nadie quiere pagar, una crisis que nadie quiere mencionar, una invasión anecdótica, un estado terrorista que cita a dios, su tierra prometida y su derecho a matar porque sí.
vivo en un país donde nadie quiere leer o pensar o siquiera imaginar, que se gasta en celulares y telenovelas, que olvidó un triunfo pasado -ahora le temen- y prefieren esperar a que el tiempo pase para no gastarse en el terrible peligro que implica soñar en algo mejor.
en este continente hay muchos cantos de sirenas que nos desgastan, nos compran y luego nos deprimen, nos hemos olvidado que nada cae del cielo, es que es más seguro creer en salvadores. es la historia de la humanidad, por eso es que Jesús es el mayor artista pop de la historia.
Paulo Cohello sigue vendiendo muchos libros, es decir, cuando faltan los juegos de vídeo, tenemos su versión literaria, causa el mismo efecto. para colmo, se nos muere Saramago, y antes Benedetti, es decir hoy somos un poco peores, un poco más analfabetas.
sin embargo, a pesar de que sí, hoy me gusta la vida mucho menos, todavía me gusta vivir, como dijera Vallejo, es este amor a las causas perdidas, a los imposibles, al peligro y lo incómodo, a otra realidad, desde otro realismo, ese que nos enseñó el che.
es cierto, soy un pesimista, hoy le hago caso a Saramago, pero ni modo, hay que buscar como el optimismo se vuelva inteligente.
estaba pensando que nunca le había hecho caso realmente al escritor portugués, tal vez ahí estaba mi error. un derrame que nadie quiere pagar, una crisis que nadie quiere mencionar, una invasión anecdótica, un estado terrorista que cita a dios, su tierra prometida y su derecho a matar porque sí.
vivo en un país donde nadie quiere leer o pensar o siquiera imaginar, que se gasta en celulares y telenovelas, que olvidó un triunfo pasado -ahora le temen- y prefieren esperar a que el tiempo pase para no gastarse en el terrible peligro que implica soñar en algo mejor.
en este continente hay muchos cantos de sirenas que nos desgastan, nos compran y luego nos deprimen, nos hemos olvidado que nada cae del cielo, es que es más seguro creer en salvadores. es la historia de la humanidad, por eso es que Jesús es el mayor artista pop de la historia.
Paulo Cohello sigue vendiendo muchos libros, es decir, cuando faltan los juegos de vídeo, tenemos su versión literaria, causa el mismo efecto. para colmo, se nos muere Saramago, y antes Benedetti, es decir hoy somos un poco peores, un poco más analfabetas.
sin embargo, a pesar de que sí, hoy me gusta la vida mucho menos, todavía me gusta vivir, como dijera Vallejo, es este amor a las causas perdidas, a los imposibles, al peligro y lo incómodo, a otra realidad, desde otro realismo, ese que nos enseñó el che.
es cierto, soy un pesimista, hoy le hago caso a Saramago, pero ni modo, hay que buscar como el optimismo se vuelva inteligente.
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