junto a ustedes lloramos la muerte de más de 3000 inocentes cruelmente asesinados aquel fatídico y criminal 11 de septiembre. eso no se puede olvidar.
pero es su deber igualmente llorar por los millones de asesinados por sus gobiernos a lo largo de la historia y en este momento. como pueblo no se les puede acusar de ser los asesinos, igual que nosotros han sido víctimas de los atropellos y las injusticias.
sin embargo, la ignorancia no exime de culpa y su silencio los vuelve cómplices y, por tanto culpables.
es su deber no creer en cantos de sirena, ni permitirse caer en la histeria colectiva que tanto le sirve a los terroristas de cualquier denominación, incluyendo al gobierno de su país. es su deber levantarse, reclamar y exigir el fin del terrorismo en todas sus formas y la violencia a la que el poder norteamericano nos está arrastrando.
su silencio y comodidad los convierte en enemigos. los seres humanos que aspiramos a la justicia y la libertad no caeremos en el juego mediático que nos imponen y lo enfrentaremos con las ideas, pero también con la resistencia.
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